lunes, 4 de septiembre de 2017

FANNY ARO, MÉDICO DE IMÁGENES EN EL CSSI


"En Barinas me escapo de la jungla de cemento"

Cada Semana Santa, viaja con sus hijas a su estado natal donde se reúne con sus hermanos y como parada obligatoria visita el cementerio donde están enterrados sus padres. Lleva medicinas y de allá trae carne, queso y huevos criollos pues le encanta la comida criolla. Con su familia, cocinan siete tipos de comida salada y siete dulces para los días santos. La Navidad también la pasan juntos, aunque  ya “no estén mis viejos”. Dice regresar renovada, pero deprimida a la vez, por la destrucción de la región.



Ama el Llano


Definitivamente, la Entrevista es un género que nos acerca al ser humano y se descubren facetas, que a primera vista, pasan desapercibidas.

Los médicos especialistas en Imágenes (imagenólogos), están habitualmente en el cubículo estudiando al enfermo, y en otras horas, están encerrados frente a la computadora leyendo las imágenes de un hígado, estómago, cerebro o corazón, y grabando el informe para el paciente. Son así: callados y de bajo perfil, como la doctora Fanny Aro, quien al final del año académico en el Parque Social de la UCAB nos dio un rato de su tiempo para conversar.
Menuda, de tez blanca, muy delgada, con melena lacia y vestida con una bata blanca impecable, se abre con el periodista  después que toma confianza.

--¿De dónde es usted?
-- “Barinesa, pero no de Sabaneta”. Responde con picardía y se inicia el diálogo que nos hace descubrir una linda historia familiar venezolana, de esas que son ejemplo.

Familia unida

--Nací en San Rafael de Canaguá en Barinas y salí de Barinas cuando fui a estudiar Medicina en la universidad, pero mi contacto con mi tierra es permanente, a pesar de que mis padres y abuela ya murieron, pero tengo a mis hermanos allá. Mi papá era maestro y lo cambiaban mucho de escuela. Él era de Dolores, un pueblo muy tranquilo que quedaba vía Apure y allí también tenía una finca. Yo estudié en Dolores hasta tercer año, donde mi papá era el director de la Unidad Básica Ramón Escobar (UBRE), y en cuarto año nos mudamos a Libertad en  Barinas. Finalicé el bachillerato en Barinas capital en el Liceo Daniel Florencio O’Leary donde mi padre también fue director. “Allí, todos nos conocíamos porque estudiábamos juntos o éramos vecinos”.

Sumamos 12 hermanos más cuatro hermanos por parte paterna. Mi padre nos decía que quería “Un hijo militar, un abogado y un médico y repetía “Aquí el que se gradúa ayuda al siguiente”. Lo complacimos, salvo el militar. Yo pensaba estudiar Enfermería y como tenía buenas notas, me dijo “Estudia Medicina”. Apliqué para Barquisimeto e ingresé a la Universidad Centro Occidental Lisandro Alvarado (UCLA) donde “me amañé fácilmente pues el clima es mejor y la gente muy amable”.

“Mi padre fue el mejor papá del mundo, fue súper responsable”, y mientras lo dice se le nublan los ojos. “Tuve la dicha de contar con unos padres maravillosos que formaron a una familia unida donde profesábamos la frase “Todos para uno y uno para todos”. Mi papá comentaba que “Digan lo que digan, con un sueldo de maestro vivo mejor” y aclaraba que no nos iba a dejar dinero, solamente estudios. Lo complacimos en que pudo colgar 11 títulos en una pared; solo mi hermana mayor no estudió porque se casó muy joven con su primer novio y aún sigue con su esposo unida en matrimonio.



Su ciudad preferida es Nueva York

Rural en Caracas

--Al graduarme me vine a Caracas e hice el Rural en Petare pues el internado rotario incluye el cumplimiento del artículo 8 de la Ley de Medicina (Para ejercer la profesión de médico en forma privada o en cargos públicos de índole asistencial, médico-administrativa, médico-docente, técnico-sanitaria o de investigación en poblaciones mayores de cinco mil habitantes, es requisito indispensable haber desempeñado por lo menos durante un año, el cargo de médico rural o haber efectuado i-ternado rotatorio de postgrado durante dos años, que incluya pasantía no menor de seis meses en el medio rural, de preferencia al final del internado). Estaba  situado entre El Llanito y San Blas “Había peligro, pero hoy ni loca subo para allá”.

En principio, la doctora Aro pensó en ser pediatra e hizo dos años de asistencia social pero no quedó para el postgrado, y entonces se planteó hacer una carrera más flexible con la que pudiera conjugar su profesión de médico con los papeles de esposa y madre. Tiene dos hijas: Daniela que pronto obtendrá el título de comunicadora social en la Universidad Santa Rosa y Andrea que se graduará muy pronto de abogada en la UCV.

Santa Inés y su formación oncológica

--Hice pasantías en el Dispensario Padre Machado en Montalbán y allí conocí a los doctores Noguera y Guerrero. Por ellos, tomé el turno de los viernes y un sábado cada 15 días, y aquí estoy desde hace nueve años donde vengo martes, jueves y viernes. Me siento muy bien, tengo una óptima relación con la parte administrativa. Hay un espíritu de compromiso y solidaridad y ayudamos a los pacientes más necesitados. Yo hablaba muchísimo sobre Santa Inés en mi casa y mi mamá vio el programa dedicado al Centro “Recorriendo Realidades” que conducía y producía el periodista Johnny Ficarella en Televen y se sintió muy orgullosa. A ella le encantaba Santa Inés. También trabajo en Rescarven desde que me gradué y en SISCA, diagonal a Clínicas Caracas.

“Estudié el postgrado de Radiología Oncológica en el Hospital Jesús Yerena de Lídice e inmediatamente pasé al Oncológico Luis Razetti donde concursé como especialista. Allí me formé durante tres años y de todo lo que había visto era lo más difícil. Ganaba 420 bolívares al mes por cuatro horas de trabajo”.

Su jornada en Santa Inés es la siguiente: lee el resumen clínico del paciente, si éste no explica bien su dolencia y tampoco el médico tratante la aclara, llama al paciente, lo entrevista, y si es necesario, le hace un examen físico. Si es un eco lo hace ella pero si es una tomografía o RX, lo manda hacer al técnico bajo su guía. Si el resultado implica una emergencia se entrega el resultado de una vez y se guía al paciente dónde acudir a tratarse.

Tiempo libre

A la doctora Fanny le gusta hacer ejercicios, para caminar va en grupo y antes iba al gimnasio, al cine y al teatro, pero por la inseguridad, ella y sus hijas, han disminuido las salidas. Cada vez que tiene chance sale de Caracas y en el pasado viajaban mucho a los Estados Unidos, sobre todo a Nueva York, ciudad que le encanta. La mayoría de sus hermanos continúa en Barinas, salvo una que vive en Guanare; otra se fue a los Estados Unidos y otra a Chile. Muchos sobrinos están en el exterior y su hija Andrea le dice “No tuve adolescencia y no quiero vivir encerrada”.
Dejamos ocupada a la doctora Aro, estudiando las imágenes de los pacientes.


Entrevista María Fernanda Mujica Ricardo
Fotos Marianella De Faría






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