jueves, 16 de marzo de 2017

ARTE Y ANTROPOLOGÍA UNIDAS EN PROYECTOS COMUNITARIOS EN LA UPLA

Xiomara Jiménez, asesora artística en la UPLA del Parque Social UCAB

Antropología y arte enlazadas


Xiomara aprecia su apariencia como al arte: es de tez blanca, le gustan los colores vivos y tiene un cabello sedoso

Su carrera se caracteriza por ir fuera de los circuitos regulares de las artes plásticas, no se considera una antropóloga convencional ya que quiere hacer algo distinto y tiene clara su vocación. “Investigo a través del arte los aspectos que me interesan, sustituyo el trabajo de campo del antropólogo con las experiencias de intercambio en estos proyectos”, expresa.

Xiomara Jiménez es egresada de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas y luego para complementar sus estudios y tener un cuerpo teórico más sólido decidió estudiar antropología en la UCV.

Trabajaba en el Museo Jacobo Borges, cuando en el 2009 conoció al psicólogo, profesor e investigador de la Unidad de Psicología, Manuel Llorens, en un proyecto llamado “Niños de la calle”. Luego Manuel la contactó para participar en un programa de la Unidad llamado “Arte y Vida”, donde Xiomara fusionó su trabajo como museóloga, artista y antropóloga con la finalidad de hacer exposiciones que tocaran temas de interés colectivo para la sociedad, y desde entonces asesora este tipo de investigaciones comunitarias.



Además, también participó en otras obras de la Unidad como “Soñadores, Retratos de contacto”, que consistía en mostrar las distintas formas de hacer retratos; “La belleza propia: Arte, Adolescencia e Identidad”, donde propuso la idea Identidad y Memoria desde la perspectiva de los jóvenes a partir del retrato, recopilando información y construyendo las obras y Búsqueda de vestigios del presente/estudios.

Como artista, Xiomara ha desarrollado y participado en numerosos exposiciones como Eva en ausencia en el Museo Jacobo Borges, donde se refleja el lenguaje del duelo y la pérdida. La transformación que sufre una familia ante esta situación. Por este proyecto recibió el Premio FAMA en el 2002 (Fondo de Aportes Mixtos de la Fundación Polar). También expuso una obra llamada Horizonte Nacional en la Galería de Arte Universitaria de la UCV en el 2008, que consistía en una serie de paisajes muertos, fue un proyecto de investigación sobre imágenes históricas carnetizadas, una obra conceptual donde se expresa la memoria y como se ha carnetizado y entre otras investigaciones y muestras, participó colectivamente en El platillo de la balanza.

Se considera amante de la lectura, asegura que le gustaría leer más de lo que puede.También ejerce la curaduría de arte independiente, ha escrito y colaborado en numerosos textos para catálogos de arte. Actualmente trabaja para una página web sobre patrimonio cultural.

“No soy una artista de taller”, expresa Xiomara, trabaja continuamente en sus obras y se preocupa por sus proyectos de investigación a largo plazo.
Una experiencia que le marcó su vida, fue una obra del artista chileno Alfredo Jaar con la comunidad de Catia, donde repartió cámaras desechables a las personas y estas realizaban fotografías de sus lugares comunes y de su vida cotidiana. Luego, el artista recopiló y manipuló todas las fotos y las llevó a un formato enorme, alterando las imágenes y fue allí cuando ella se dió cuenta que quería trabajar así.

“La palabra manipulación o intervención para un creador tiene un significado particular, ya que un artista no trabaja en la originalidad, va manejando un código que pertenece a otros”, agrega Xiomara.



Otra experiencia que valora fueron los talleres realizados en colegios de Fe y Alegría en 1989, que estaban relacionados con su trabajo ya que le permitieron fusionar su vocación como antropóloga y artista.

Actualmente está trabajando con nuevos planes en la Unidad relacionados con lo precario y otros tópicos que se pueden ver reflejados en la sociedad actual.  Esperamos encontrarla en los espacios del Parque Social, comunicándose con los jóvenes de la comunidad con su hablar suave y ese amor por aprender con ellos mutuamente del arte. 

Entrevista: Julia Andrea Herrera López


Fotografías: cortesía de Xiomara Jiménez y su libro La Belleza Propia: Arte, Adolescencia e Identidad, editado por Ediciones de la Fundación Polar.

jueves, 9 de marzo de 2017

ADONIS LEAL "TODOS MIS PACIENTES TIENEN ALGO QUE CONTAR"

Adonis Leal, médico del CSSI UCAB
Un geriatra que disfruta las redes sociales

Colabora en los operativos que organiza Santa Inés en las comunidades vecinas

Comenta que gracias a que usa frecuentemente las redes sociales, en especial el Twitter, en donde suele compartir publicaciones sobre su profesión y temas de interés, ingresó al Centro de Salud Santa Inés en 2012, cuando a través de un mensaje, el gerente de Santa Inés Bernardo Guinand solicitaba médicos en su especialidad y el respondió. Desde entonces, ya son cinco años atendiendo consulta en el Centro los martes y jueves en la mañana.

Adonis Enrique Leal Arrieta es egresado de médico cirujano en la Universidad de Carabobo y realizó su postgrado en geriatría en el Instituto Nacional de Geriatría y Gerontología de Venezuela (Inager), actualmente, Instituto Nacional de los Servicios Sociales (Inass).
Leal expresa que en Santa Inés existe una manera diferente de atención al público en comparación con los demás centros de salud. “La atención es de calidad y además se cuenta con muy buenos médicos, enfermeras, personal administrativo, laboratorio y 
 rayos X, agregando los espacios que están en muy buen estado a pesar del volumen de pacientes que hay”.

“Me interesé en la especialidad de Geriatría después de que comencé a trabajar en la Casa Hogar del Anciano en San Fernando de Apure, allí me di cuenta que me gustaba trabajar con adultos mayores, escuchar sus dolencias y además escuchar sus historias. Luego ingresé al postgrado y fue gustándome más el proceso de envejecimiento y la forma en que se presentan las enfermedades en los adultos mayores, que tienen sus propias características y es reconfortante saber que estoy ayudando a resolver los problemas de salud y quizás los problemas emocionales de estos pacientes, así como darles calidad de vida y también tranquilidad a sus familiares”, comenta.


Atiende pacientes de Caracas y del interior como de Monagas, Falcón, Yaracuy y Táchira

El geriatra también trabaja con el Gobierno del Distrito Capital en tres casas hogares, como la Casa Hogar Luis Ordaz ubicada en San Martin, la Casa Hogar El Conde en San Agustín y la Casa Hogar Mauro de Catia situada en Coche.

Asegura que todos los adultos mayores que trata tienen su historia. “Tengo una paciente española que me regaña cuando la hago esperar, me toca la puerta y me dice que no va a venir más nunca, se va y luego como a los dos meses regresa y me pide disculpas por haber ido a otro médico”, relata.

También visita a pacientes a domicilio y asegura que es muy gratificante brindar su servicio a aquellos que lo necesitan y ha tenido la oportunidad de crear vínculos y forjar amistades con ellos.

Aprecia sobremanera la experiencia que ha tenido con las visitas a las comunidades organizadas por la gerencia del Centro de Salud Santa Inés en La Vega, Macarao y Antímano en donde prestan servicio gratuito.

En su tiempo libre interactúa a través de sus redes sociales, le gusta cocinar y suele reunirse con sus amigos y organizar karaokes.

Entrevista y fotografías: Julia Andrea Herrera López


miércoles, 1 de marzo de 2017

UN ESPECIALISTA EN PIE Y TOBILLO EN SANTA INÉS

Francisco Rondón volvería a estudiar Medicina
El paciente agradece cuando es bien atendido en los hospitales

Traumatólogo con diplomado en pie y tobillo. Es buscado en Santa Inés por muchos pacientes que conocen de su humanidad y profesionalismo. Es de Coro. Estudió la Básica y Bachillerato con los jesuitas en Ciudad Guayana, y desarrolla su carrera en Caracas. Valora la familia y los buenos principios que recibió de su hogar. Practica muchos deportes.

Médico de vocación 

Quería ser ingeniero debido al ejemplo paterno y por vivir en Ciudad Guayana, lugar de albergue de las industrias básicas del país. Pero al final del bachillerato, cuando le tocó realizar su labor social, la mamá de un compañero que era enfermera en el Hospital “Huya Par”, les abrió las puertas para cumplir con sus horas sociales, y esa vivencia cambió su vocación. “Junto a cuatro compañeros, asistía todos los domingos a Emergencia Pediátrica y me fue gustando la atención al paciente y ‘ese toque humano de la profesión’. Eran las 7 de la noche y quería quedarme. También estuve en Emergencia de adultos y puse inyecciones intravenosas, limpié heridas y me dije ‘creo que me gusta la Medicina’”.

Su papá era ingeniero en la empresa Alcasa y su mamá era secretaria de un grupo de médicos. “Al graduarme de bachiller, decidí seguir Medicina y para mi mamá fue un shock porque sabía cómo se sacrificaban los médicos y le preocupaba si podría afrontar los costos de mi carrera. Mis padres para el momento ya se habían divorciados. Ella es de Coro, mi papá de Cumaná y los dos se habían conocido en la Universidad de Zulia donde estudiaron. Nosotros somos tres hermanos varones, el mayor es ingeniero eléctrico y el del medio es ingeniero civil.

“Piénsalo bien”, le decía su mamá cuando Francisco seguía con su idea de cursar Medicina, y respondía “quiero, y es lo que me gusta”, tenía solo 16 años. Presentó examen de admisión en la Universidad Central de Venezuela  y en la Universidad Experimentalxperimental Francisco de Miranda y fue aceptado en las dos pues como bien dice “A Dios gracias, era bien aplicado”. Escogió estudiar en Coro porque contaba con condiciones a su favor. Viviría con su abuela materna y también tenía una tía pediatra que lo ayudó con una bolsa de trabajo.

“Coro es una ciudad muy tranquila para estudiar, aunque aún pienso que la UCV es ‘la Universidad’, pero para no dar más dolores de cabeza a mi mamá me trasladé a Coro y allí me gradué en el año 2006. Recuerdo que vivía a veinte cuadras del núcleo de Medicina y regresaba caminando, y era el año 2006 y me sentía seguro. Nací en Coro y aunque me crié en Ciudad Guayana (allí estudió en Fe y Alegría), estoy muy orgulloso de ser coreano. Es una hermosa ciudad que tiene montaña, río, médanos, etc. Podría ser explotada tan bien turísticamente”, comenta pensativo.

Amor a primera vista

“Cuando me tocó pasar por la práctica médica en Traumatología fue como amor a primera vista, y quedé con la idea de especializarme en traumatología”. En el 2010, inició el postgrado en el Hospital Miguel Pérez Carreño y al terminar le ofrecieron el cargo de adjunto, y allí sigue.
Le preguntamos qué lo inspira trabajar en la salud pública “Creo que es por la gente. Estar en el Seguro, a pesar de las condiciones, y al hacer uno bien su trabajo la gente lo agradece. Me llevan, aunque sea un caramelito, pero eso para mí vale mucho. También es una manera de retribuir al hospital la formación que me dio”.

¿Por qué en Santa Inés?

--Vine recomendado por una colega amiga, la ginecobstetra Guadalupe Colina. Introduje mis papeles y fui aceptado.
“Aquí me siento a gusto, el personal que me acompaña es muy agradable y, se le ofrece al paciente buena atención en unos ambientes limpios y agradables que hacen la diferencia.
Yo a futuro quiero ver al Centro de Salud Santa Inés UCAB más crecido en cuanto a capacidad de atención y que pueda haber un área quirúrgica para poder resolver cirugías ambulatorias. También desearía que se fortalecieran los programas de hipertensión y el servicio para adolescentes. Estos dos son muy importantes para las comunidades. Y por supuesto, que puedan adquirir un resonador magnético para provecho de las comunidades.

Rondón entre pacientes y enfermera

Un ser agradecido

El traumatólogo Rondón es muy joven, su consulta son los martes y viernes en Santa Inés, pero dice que no ve más de ocho pacientes en cada turno porque le gusta dedicarse al enfermo. “A veces, critico a algunos de mis colegas porque no le brindan dedicación y trato humano a sus enfermos y, siempre le digo a los muchachos residentes en el Hospital que traten siempre de ponerse en los zapatos del paciente y no hacer lo que no les gustaría que les hicieran a ellos. Yo estoy muy agradecido porque mucha gente me ha ayudado a lo largo de la vida. Recuerdo cuando estudiaba los últimos años de bachillerato en el Loyola Gumilla y mi papá quedó sin empleo los jesuitas me becaron”.
Después de laurearse en Traumatología en el Pérez Carreño donde dicta clases en el postgrado y funge de coordinador docente, se especializó en el Diplomado de Cirugía de Pie y Tobillo en el Hospital de Clínicas Caracas.
Mientras estudió la Escuela Básica en el colegio Fe y Alegría en Ciudad Guayana practicó bastante el fútbol. En la actualidad, se dedica al ciclismo de montaña y con los integrantes juega volibol.

La familia

Enamorarse de una paciente fue difícil afrontarlo, hasta que se atrevió a invitarla a salir. Y fue más expedito cuando se la remitió a un colega especializado en columna. Es trabajadora social y su familia  es de origen humilde como la suya. Tienen un niño llamado Matías de ocho meses. Se siente bendecido por todo lo que le ha dado Dios, y sobre todo por su madre, su esposa y su hijo, y la carrera que le apasiona. Quisiera formar a su hijo con los mismos principios que le inculcó su mamá, valores que siente que se pierden en la Venezuela de hoy.
Este joven médico, traumatólogo ortopedista  y cirujano de pie y tobillo es miembro activo de la Sociedad Venezolana de Traumatología y Ortopedia, miembro de la Federación latinoamericana de Cirugía y Medicina, capítulo  Venezuela, entre otros cargos.

Entrevista: María Fernanda Mujica Ricardo

Foto: Marianella De Faría